Cuando hablamos de fuerza y niños, a muchos padres se les enciende una alarma en la cabeza: pesas enormes, sobrecargas, lesiones. Pero la realidad es muy diferente.
El entrenamiento de fuerza bien planificado y supervisado es seguro y beneficioso para los niños. Mejora su desarrollo motor, su coordinación, su autoestima y establece hábitos saludables desde edades tempranas.